20 jun. 2013

Bánitsa de zanahorias y nueces

Buenas tardes,

Desde hace ya unos años, cada domingo por la noche sigo un programa fantástico que integra gastronomía y cultura de todo el mundo.
Personas de distintos países instaladas en Cataluña, nos cuentan cómo es la cocina típica de su zona y aproximan así su cultura a la nuestra con sus paralelismos y diferencias que, en definitiva, lo que consiguen es enriquecer nuestros platos y paladares. El programa en cuestión se llama Karakia y lo emiten en el Canal 33 de Televisió de Catalunya, pero la magia de la tecnología permite que lo podamos ver a la carta a través de internet… Os prometo que enriquece mucho y vale la pena echarle un ojo ;)

La receta que os muestro hoy está inspirada en uno de los capítulos de este programa, concretamente en el dedicado a Mikhaela, una fotógrafa y pastelera de Sofia (Bulgaria) instalada en Barcelona, que hace unos años abrió su propio negocio, Bànitsa, una pastelería que tiene como producto estrella estos pasteles hechos de pasta phyllo que pueden ser tanto dulces como salados y que son propios de la zona de los Balcanes, concretamente, de Bulgaria.
La receta que hizo esta chica es una de las más típicas, la Tikvenik o Bánitsa rellena de calabaza y nueces. Me pareció tan sencilla y a la vez tan deliciosa, que me animé a hacerla, sólo que con algunas variantes. También la he hecho rellena de cabello de ángel, y está increíble...


Vamos con la receta…

Ingredientes (Para unas 8 bánitsa. Dependerá de la cantidad de hojas que contenga cada envase)
  • 1 paquete de pasta o masa filo (yo la compro en Sorli Discau y vienen unas 8-10 hojas)
  • 2 zanahorias peladas y ralladas
  • Ralladura de 1 naranja (bien limpia)
  • Azúcar moreno
  • Nueces peladas
  • Canela en polvo
  • Aceite de girasol 
  • Mantequilla (unos 50 grs)
  • Azúcar glas para decorar

Preparación 

La pasta filo es muy delicada y se seca y resquebraja muy rápidamente en contacto con el aire, así que no la saquéis de la nevera y de su envoltorio hasta que la vayáis a usar.
  1. Comenzamos nuestra receta pelando y rallando las zanahorias. En un bol las mezclamos con un par de cucharadas soperas de azúcar moreno y una cucharadita de canela en polvo. Lavamos muy bien una naranja, la secamos, y rallamos sólo la parte naranja sin llegar a la blanca porque amarga. Reservamos
  2. Precalentamos el horno a 190º con calor abajo + aire o bien calor arriba y abajo.
  3. Derretimos la mantequilla en el microondas y la mezclamos con medio vaso de aceite de girasol. (Yo este paso lo hice a ojo… Puse más o menos mitad y mitad porque hay que ir pintando la pasta antes de envolverla y luego volver a pintarla antes de llevarla al horno. Así que es probable que tengáis que rectificar de aceite y/o mantequilla, aunque podéis prescindir de ésta última si queréis darle un toque más vegetariano)
  4. Sacamos la pasta filo de su envoltorio y la desenrollamos con cuidado para que no se rompa porque es muy fina. La pintamos con la mezcla anterior y sobre ella repartimos nuestras zanahorias & Cía reservadas (no hay que poner mucha cantidad, pensad que luego va enrollada como una ensaimada). Rompemos unas cuantas nueces con las manos y las repartimos también. Acabamos espolvoreando un poco más de azúcar moreno al gusto porque la pasta filo prácticamente no tiene sabor, pero es opcional.
  5. Enrollamos la pasta filo comenzando por la parte más ancha hasta lograr un tubo relleno. Lo vais girando con cuidado sobre sí mismo como si fuera un caracol o una ensaimada, y lo reserváis en una bandeja de horno (si creéis que la pasta se va a agarrar a la bandeja, colocad un trozo de papel de horno)
  6. Cuando todas las bánitsas estén preparadas, las pintamos con la mezcla de aceite y/o mantequilla.
  7. Hornear a media altura durante unos 15-20 minutos, hasta que queden doradas.
  8. Dejar enfriar y espolvorear con azúcar glas.


Como veis es un dulce muy sencillo de hacer, ya que la pasta viene preparada… (he visto cómo la hacen y aunque sus ingredientes son muy básicos, trabajarla para que quede como una hoja, es una tarea más que compleja) Así que no hay excusa para poneros manos a la obra y deleitaros con este dulce tan rico.

Antes he hecho la comparativa con la ensaimada, y es que aunque no es la manera ortodoxa de preparala, si no disponéis de tiempo o ganas para hacer la masa de la ensaimada, siempre podéis recurrir a esta pasta y rellenarla de cabello de ángel, sobrasada, lo que queráis…

Un abrazo enorme y hasta la próxima!!